miércoles, 11 de septiembre de 2013

#88 Despedida

Suena 'Asleep', algo que me recuerda inevitablemente la tarde de ayer en casa de Antonio y en compañía de Jon, mientras veíamos "The Perks of Being a Wallflower" (todo suena mucho más guay cuando se dice en inglés, la verdad sea dicha), y la canción además me reconforta especialmente, es suave, y triste, y... onírica. A veces me siento un poco así, porque realmente soy de este tipo de personas. Aunque no sea suave. Bueno, quizás en algunas circunstancias sí, claro, pero la mayor parte del tiempo suelo asemejarme más al movimiento de una montaña rusa que al de una pluma que cae suavemente y se deja mecer por la brisa. Me alegro de no ser una tonta pluma, las montañas rusas molan mucho más. Vaya, parece que hablo como una quinceañera... Eso no me va a venir bien para lo que me espera de ahora en adelante, pero... ¿Alguna vez dejarán de gustarme las mismas cosas que me gustaban cuando tenía 16 años? Porque seamos sinceros, mis gustos a grandes rasgos siguen siendo los mismos, y bueno, se supone que a los adultos no les gusta la literatura fantástica, ni los videojuegos, ni la música rock, ni el cine independiente. Bueno, a algunos sí. Pero... no soy nada sofisticada, ni me suele gustar mucho la seriedad. ¡Si ni si quiera me gusta el café! Y toda esta reflexión en torno a la adolescencia viene de otra reflexión a cerca de la incertidumbre en torno al futuro. Que es un asco, por cierto.

Estoy a relativamente pocos días de empezar el que va a ser mi último año de carrera, y la verdad es que tengo la sensación de que sé mucho menos que cuando entré en el primer año. Es horrible. Y aún así, espero que sea un buen año, con eso de que es el último y espero llevarme un buen recuerdo de toda la experiencia. Pero... ¿y después? ¿Qué haré con mi vida? ¿Encontraré trabajo? ¿Estudiaré algún máster? Y en ese caso... ¿cuál?

No se qué va a pasar, y me da mucho miedo encontrarme en un callejón sin salida y no saber hacia dónde ir.
El Verano ha pasado tan rápido y tan tranquilo que ha sido como una eterna tarde de somnolencia. Ir a la playa ha estado bien, y pasear por las noches. Pero... ¿y si he desperdiciado mi último verano de completa tranquilidad? Ojala que no sea así.

Por otra parte. Cada vez hablo menos y escucho más, o eso creo, y leo mucho, muchísimo. Me alegro de haber vuelto a retomar este estupendo hábito. Y he adquirido un hábito nuevo: correr. ¿Y sabéis qué? Me sienta genial. También he perdido un hábito... escribir aquí. Pero de esto último no me arrepiento, la verdad. Últimamente he sentido la necesidad de escribir sólo para mí, y creo que es lo que voy a hacer a partir de ahora. Me gusta escribir, y nunca he dejado de hacerlo, pero se acabó el exponerme. Seguro que escribiendo sólo para mí podré sincerarme mucho más conmigo misma, y escribir sobre cosas que aquí serían cuestionables y/o censurables.

Me ha gustado mucho la experiencia de mantener un blog por un tiempo que no creía posible. Y quién sabe si algún día volveré a escribir aquí o en otro blog con otro nombre diferente... Gracias a todos por haberme leído durante todo este tiempo. Esto es una despedida de una etapa en mi trayectoria escribiendo.

Todos los Veranos acaban... y yo siempre he sido más de climas fríos.

Toca respirar, coger impulso, y continuar caminando...
Cuidado con el delirio.




domingo, 30 de junio de 2013

#87 I'm alive

Entro a escribir aquí sin habérmelo propuesto con antelación. Hace mucho que no escribo, y es que últimamente, ni siquiera me siento culpable por no escribir, porque simplemente no tengo mucho sobre lo qué escribir. Quizás sea porque me siento tranquila, o porque ya no tengo una necesidad compulsiva de expresarme tan abiertamente. Puede que sea sólo pasajero, o puede que no. El caso es que me siento muy bien, lo que no significa que antes me sintiese mal, sólo que... bueno, supongo que hay momentos para todo.

He acabado tercero de carrera, y bastante bien después de todo el trabajo y el esfuerzo. Ha sido un curso difícil, pero he aprendido muchísimo y me he sentido muy bien con mis compañeros. He ganado muchas cosas personales y profesionales, y ahora me espera un Verano de preparación para el que puede ser mi último año de carrera, algo que me alegra y al mismo tiempo me asusta. Supongo que poco a poco se acerca lo importante en mi vida, quiero decir, las grandes decisiones y los grandes cambios. Mi Trabajo Fin de Grado ya está orientado en una dirección clara, y pienso dedicar el Verano a trabajar en él, y poder leer artículos y libros interesantes que llevo acumulando durante el curso. Además, como ya aprobé el examen para acreditar la exigencia del nivel B1 de Inglés voy a intentar retomar el Francés, que lo tengo olvidado desde bachillerato, y ver si me da tiempo de aprender algunas nociones básicas de Catalán e Italiano. Además de aprender sobre asuntos académicos, algo que me encantaría continuar es el Tango. Él y yo asistimos a una clase hace un par de meses. Yo siempre había deseado aprender a bailar Tango, pero nunca encontraba el lugar o la oportunidad para ello, hasta que un día se dieron las circunstancias oportunas para ello. Aunque no puedo asistir a clases, debido a la incompatibilidad de horarios y la ubicación, la profesora encargada fue tan amable y cercana de interesarse por nosotros, e informarnos de que existían numerosas milongas por la ciudad en las que poder bailar. Así, espero aprender un poco más con algunos buenos vídeos que ya he localizado en Internet, y poder asistir a alguna que otra milonga.

No se... estoy tranquila, y ahora sólo quiero estar tranquila, saber que cada paso que doy lo doy bien, porque yo quiero darlo y en la dirección que deseo, asegurándome de que el terreno es firme y no me dejo nada ni nadie atrás.

domingo, 5 de mayo de 2013

#86 La gravedad de los pensamientos en el Mar Caribe

Es la primera vez desde que comencé el blog que me paso un mes entero sin escribir.
Abril... has sido raro, muy raro amigo, y a penas aún hoy logro entenderte.

Realmente tengo recuerdos difusos de lo que ha pasado en Abril, y ahora que estamos en Mayo siento como si hubiera pasado de forma fugaz, pero al mismo tiempo, ha removido cosas dentro de mí que parecían estar bien formadas.

Empezaré por algo que aún hoy sigue invadiendo mis pensamientos: me han concedido una Beca Santander Iberoamérica para estudiar un semestre en la Universidad del Sagrado Corazón de Puerto Rico. Sí, Puerto Rico, una isla idílica justo al otro lado del océano Atlántico, allá en el Nuevo Mundo, América. La verdad es que fue una sorpresa ver mi nombre en la lista de los seleccionados, ya que la solicitud la hice casi sin darme cuenta y sin ser muy consciente de lo que estaba rellenando, así que nada de eso estaba en mis planes. temblando me fui al salón a contárselo a mi madre, y ella se puso igual o más nerviosa que yo, pero me miró y me dijo "hay trenes en la vida que sólo pasan una vez, o los coges, o los pierdes", y sin saber qué hacer ni qué decir, me paré un momento y sonreí "¡me voy a Puerto Rico!" dije aumentando el volumen de mi voz. La emoción me duró tres días completos, y sólo podía pensar en ello. Mis padres estaban emocionados y nerviosos, y sólo hacían planes y bromeaban. Mis compañeros me felicitaban y me daban la enhorabuena, y mis amigos estaban histéricos de la emoción y la alegría de la noticia. Sin embargo... al pasar el tiempo fui bajando de la nube de un sueño que nunca llegué a creerme y acabé volviendo a la realidad, a ver las cosas de forma objetiva. Bajé tanto de la nube, que casi me paso la superficie y sigo bajando hasta el subsuelo... Me entró miedo, me volví cobarde, me puse en lo peor. Me di cuenta de que no iba a poder ver a mi familia ni a mis amigos, que allí iba a estar sola en un sitio extraño, que Él no iba a estar conmigo y que no le vería durante seis meses. Me di cuenta de que si me iba podría poner en juego mi carrera, todo mi expediente académico que tanto trabajo me ha costado y me está costando conseguir. Me di cuenta de que lo único bueno que tenía la beca que me habían concedido era Puerto Rico, el país en sí mismo, y que sólo estaba tan entusiasmada por poder vivir durante un tiempo en un sitio distinto, tan exótico y diferente al de aquí, junto con la posibilidad de conocer a gente distinta. Pensé que si me iba, y en el caso de que me concedieran la beca por la que de verdad he luchado durante este tiempo, una Beca de Investigación, debería rechazarla. Me agobié tanto que me planté en seco y me negué a poner en riesgo todo lo que había conseguido hasta ahora. Está claro que sería una aventura ir hasta Puerto Rico, pero... eso no estaba entre mis planes, no es algo que yo he deseado ni siquiera buscado. Es una muy buena oportunidad, una oportunidad maravillosa, pero que también tiene sus sombras.

Lo hablé con Él, que desde el primer momento sintió miedo porque me fuera, y me escuchó y entendió todo lo que intentaba decirle. Hablamos de las ventajas e inconvenientes de cada cosa, y lo tuve aún más claro: no podía irme.

Lo hablé con mis padres, y bueno... no se muy bien cómo les sentó el hecho de que les comentase mis pensamientos y mis dudas al hecho de irme. Hablaron de que era una gran oportunidad para mi, de que mucha gente mataría por oportunidades como ésta, de que no debía tener tanto miedo porque las cosas fueran mal. Hablaron de que pocas personas logran sacarse el título de Bachillerato, muy pocas logran sacarse una carrera, y aún mucho menos personas pueden estudiar en el extranjero como yo podía hacer. Me sentí cobarde. Esa es la verdad. Pero también me dio por pensar que yo no había hecho nada malo, simplemente estaba tomando una decisión por mí misma. No tenía por qué aceptar todo lo que me diesen, fuese bueno o malo. Yo decido cómo recorrer mi camino, y según mi juicio. No obstante, insistieron en que la decisión era mía, y que me apoyarían en cualquier caso. Aún así...

Lo hablé con mis amigos más cercanos y todos ellos me animaron a que me fuera, que ellos darían lo que fuera por una oportunidad así, y que seguro que todo me iba a ir bien. Sin embargo, sentí en todo momento, que ninguno logró ponerse en mi lugar.

Realmente siento que ninguna de las personas que he mencionado antes se ha puesto en mi lugar, o al menos, yo lo he sentido así. Han intentado aconsejarme imaginando cómo me siento, pero no se han acercado mucho, o quizás, yo no lo he notado. Eso también me dio qué pensar... Realmente ¿existen personas realmente empáticas? Yo creía que lo era, incluso que personas que conocía lo eran, sin embargo estoy empezando a ser consciente de que no es así. Y si fuera cierto, quién es nadie para dar consejos sobre asuntos que sólo conciernen a una persona en concreto. Se que no puedo ser tan radical en este pensamiento, y que los consejos que nos damos unos a otros en nuestra situaciones diarias son muy útiles e importantes en nuestras vidas, pero a veces, en ciertos momentos... es imposible.

Ahora mismo siento que estoy en el cruce de dos caminos, y que no existe uno mejor que otro, sólo que cada uno me llevará a un sitio distinto, a vivir y conocer mundos y personas distintas. Elija lo que elija ganaré unas cosas y perderé otras. No hay una opción buena y otra mala. De ahí la enorme dificultad de tomar una decisión.

Aquí soy feliz... Con mis paseos por la ciudad, con mis amigos y mi familia, con las aventuras de la mano de Él. Quiero que mi vida se llene de aventuras, pero quiero elegir qué aventuras vivir y poder sentirme libre de embarcarme en ellas, sola o en compañía. Quizás deje pasar esta oportunidad... y quizás vengan otras. Yo lo único que quiero, es ser feliz.

¡Y hablando de ser feliz! ¡Estoy harta que me digan que tengo que ser la mejor en lo que haga! ¡Yo no quiero ser la mejor! ¡Yo sólo quiero ser feliz! Necesito aclarar esto aquí porque ya han sido muchas las ocasiones en las que me han dicho que haga lo que haga, tengo que ser la mejor. ¿Por qué? Y mejor aún ¿quién decide qué persona es la mejor en esta u otra cosa? ¡Es algo absurdo! Quizás personas que nosotros consideramos que son las mejores en algo, no lo son porque no conocemos a nadie más así. No se si me explico. Lo que quiero decir es que yo lo único que quiero es ser feliz, y decido el modo en que quiero serlo.  Me da igual ser la mejor o la peor en algo, siempre que sea feliz. Evidentemente me esfuerzo por conseguir las cosas que quiero, pero no busco ser la mejor en algo. Si da la coincidencia de que eso ocurra ¡fantástico! Pero seamos honestos ¿quién es el mejor de los mejores en alguien? Si alguien conoce al mejor de todo el mundo en algo, que me lo presente, porque podríamos discutir largo y tendido esa condición suya tan especial.

Como dije hace un par de noches, "si el pensamiento existiese como entidad física real mi cabeza estaría desbordada, y os desbordaría a vosotros a veces... Y pesaría... mucho".

Espero encontrar la calma poco a poco, porque este mes se presenta movido en cuestiones académicas y necesito estar centrada y no bajar la guardia. Necesitaría dormir con Él todas las noches, y que me sostuviese fuerte. Así todo sería más fácil...


PD: Enhorabuena pequeño, cada día eres más grande. Llegarás muy lejos, ya lo verás. 
Muchos ya se están empezando a dar cuenta de algo que yo supe nada más conocerte.

domingo, 31 de marzo de 2013

#85 Antes de que acabe Marzo...

...quiero tomarme unos minutos para respirar, cerrar los ojos, mirar atrás y sonreír.
Creo que Marzo se merece una buena reflexión. Han pasado muchas cosas geniales.

Quizás mis recuerdos estén desordenados y se mezclen los unos con los otros.
Supongo que una de las cosas que más feliz me han hecho durante estos días atrás ha sido el hecho de reencontrarme con muchos amigos. Volver ver a Jon, y asombrarte de lo parecidos que seguimos siendo, del sentimiento extraterrestre que compartimos. Reconciliarme con Antonio (nunca volveré a llamarte como te llamaba). Y no sólo verle, sino hablar con él y volver a encontrarnos el uno al otro. Ha sido bueno, está bien, espero que siga a mejor. Solo eso. Tomar unas cervezas con Juan, y presentarle a Él, y descubrir que son más parecidos de lo que yo creía. Volver a abrazar a Ángel, y compartir con él un concierto demasiado increíble para poder describir en palabras (fue de Toundra, por cierto, y si aún no los habéis escuchado, no sabéis lo que os estáis perdiendo). Y finalmente, poder volver a hablar de frikadas con Alex, y dejar que me coma el coco y se quede conmigo con sus historias.

Ha sido genial poder volver a verles a todos y cada uno de ellos, y compartir con todos cosas muy diferentes y parecidas a la vez. Estoy segura de que si todos os conocieseis entre si, os llevaríais genial. Lo mejor de todo ha sido comprobar que a pesar del paso del tiempo, todo sigue igual que antes, y que aunque hemos cambiado, lo hemos hecho en una dirección en la que todos podemos seguir juntos. Es genial poder teneros como amigos, y poder haberos vuelto a ver a todos en este mes. Espero que no dejemos pasar tanto tiempo para volver a vernos, pues me hacéis mucho bien.

Otra de las grandes cosas que han pasado este mes es que viajé a Barcelona con algunos compañeros y profesores para pasar unos días en la Fundación Planeta Imaginario, y ha sido una experiencia que me ha cambiado tanto por dentro, que me ha hecho abrir aún más los ojos, que me parece inapropiado mezclar este proyecto que intenta hacer feliz a tanta gente que no hablaré de lo que hacen, sino de lo que yo he aprendido y sentido durante esos días.

Sin lugar a dudas, es cierto eso que dicen que cuando amas algo en la vida, todo lo demás no importa. Yo amo a los niños, y con esta experiencia he visto con claridad que es lo que quiero hacer con mi vida: quiero ayudar a los niños, poderles acompañar en un camino que les resulta más difícil que al resto. Quiero enseñarles, jugar con ellos, quiero ver como crecen y como gracias a mi trabajo y al de más gente, esos pequeñines pueden llegar a convertirse en grandes personas, que darán tanto a una sociedad que realmente les necesita, a ellos, que ven el mundo con unos ojos distintos al del resto de personas. Quiero compartir ese punto de vista con ellos, enseñarles y que me enseñen ellos a mí, quiero crecer con ellos, reír y sorprenderme siempre, como si fuera la primera vez. Quiero trabajar como trabajan esas personas que me han dado la oportunidad a mi y a otros cinco compañeros de conocer como otra forma de trabajar en Psicología es posible, como realmente nuestro trabajo es necesario.

Esos días, de emociones, han sido un impulso, un aliento de aire fresco que me anima a seguir con más fuerza por aquello que quiero conseguir en la vida. Debo dar las gracias a los profes y sus familias, pero sobretodo a dos pequeñines que con sus sonrisas han iluminado un camino a seguir. Espero que nos volvamos a ver, pero mientras tanto, seguiré formándome, y aprendiendo, para poder dar a muchos otros niños, esa oportunidad que a vosotros os ha sido dada.

Se acaba Marzo, pero muchas de mis ilusiones sólo empiezan a cobrar forma...
Sólo espero, que el resto de meses, sean tan geniales como lo ha sido éste.

April, be good...

domingo, 3 de marzo de 2013

#84 Dear God


#83 Rarezas compartidas

Este fin de semana todo ha estado sumido en una niebla extraña, todo tenía un color distinto y todo lo que ha pasado, ha pasado de una forma distinta a cualquier otro momento, y ha pasado de una forma lenta, serena.

Es bueno encontrarte con otros "extraterrestres" como tú, y sentirte reflejado en otra persona. Es bueno reír y poder compartir las mismas preocupaciones y comerte la cabeza con otra persona. A veces es necesario.

Ha sido... raro, como nosotros mismos, descubrir a una nueva amiga, reencontrarme con un viejo amigo, y encontrar uno perdido. Ha sido extraño. En tres días he visto las fases de lo que yo siempre he considerado amistad. El comienzo siempre emocionante y reconfortante. El punto medio de una amistad que aún le queda mucho por dar. El final, los recuerdos de alguien que ya no está. No se cómo sentirme con cada uno de ellos. Pero realmente han sido experiencias que necesitaba. Estos tres días he estado rodeada de personas tan extrañas como yo misma, y ha sido bueno, reparador. Ahora sólo me queda cuestionarme qué pasará con cada uno de ellos.

Cuando digo que no esperaba encontrar a esas personas, me miento a mi misma, pues yo misma las he buscado. Realmente es una mentira decir que esto que ha pasado ha sido por sorpresa, pues consciente o inconscientemente yo he sido la que lo ha buscado. Aunque es cierto que no pensé que se darían todas estas circunstancias en un lapso de tiempo tan corto.

Estos tres días acabaron en un coche, escuchando una maratón de las "500 Mejores Canciones de Rock de Todos los Tiempos", abrazado a una persona muy importante para mi, pero diferente. Esencial. Mi unión a la realidad y a un mundo mucho más comprensible que el mío. Un salvavidas hecho abrazos y besos que siempre me dice que no tengo que preocuparme por nada, cuando mi naturaleza es preocuparme por todo. Él sabe lo importante que es para mi, pero también sabe que a veces, necesito estar con personas que ven el mundo cómo yo lo veo. Esas tres personas han formado, forman y espero que forme parte de ese conjunto de personas con las que puedo compartir cosas que nadie más entiende. No se cómo seguirán las cosas con cada uno de ellos, pero ha sido sanador poder estar con ellos estos días.

 

#82 Me pregunto...

¿Somos Infinitos?

La entrada #81 necesita un tiempo para salir a escena. Disculpen las molestias.

viernes, 1 de marzo de 2013

#81 Carta a Nadie

Hola: 
No se por donde empezar a escribir, pero hoy has vuelto a mi memoria. Y no sólo eso, sino que te has llevado por delante meses de aparente tranquilidad sin pensar en ti. A veces venías a mi cabeza, pero pasaba rápido. Ya no sentía punzadas en el corazón, y estaba tranquila. Todo parecía sereno, mucho más claro. Tenía claro que hicimos bien en separar nuestros caminos, pero ahora... todo se ha ido al traste. Tu recuerdo ha vuelto con fuerza, y no encuentro explicación. O quizás si. No lo se. Estoy hecha un lío. Contigo siempre estoy hecha un lío. 
 ¿Has visto alguna vez la película "Eternal Sunshine of the Spotless Mind"? ¿Si? Pues creo que a mi cabeza le ha pasado algo parecido a lo que le pasó a Clementine y Joel. Decidí borrarte de mi memoria. Sabía que no sería fácil, pero me hacías daño. Sin embargo, eso también conllevaba borrar todos los recuerdos bonitos. Todos esos recuerdos que siempre me he preocupado por que no se pierdan: mañanas, tardes y noches. Días, semanas, meses, años. Creo que me sometí a un tratamiento concienzudo de borrado de todo lo que me unía a ti. Te eliminé de todos sitios y borré tu número de móvil para no tener la tentación de ponerme en contacto contigo. Pase un tiempo ocultando las cosas que me regalaste. Esto duró poco tiempo, pues tus regalos luchaban por salir y al final quedaron a la vista, como siempre habían estado, así que los buenos recuerdos han sido imposibles de borrar. Tus fotos, las fotos que nos hicimos. Las guardo en una caja, con muchas más, y algunas están ocultas en mi habitación. Los buenos recuerdos han sido imposibles de borrar. Pero los malos, a penas los recuerdo. Y no se cómo sentirme por ello. ¿Crees que soy fría por no recordar el daño que te hice? Lo recuerdo, claro, pero hay otras cosas que me compensan eso, como recordar que también te hice feliz, que fuimos felices durante mucho más tiempo. ¿Crees que ya me he curado de cómo lo pasé yo? Pues si. Queda una cicatriz, pero a penas quema cuando se la toca. Realmente creo que has vuelto como un recuerdo invasor, que ha reactivado a todos los demás, y que ahora hace que venga a mi el interrogante de ¿Quiénes somos? No nos conocemos. Tú eres un desconocido para mi y yo lo soy para ti. Después de todo lo que hemos vivido y sentido, ahora, somos unos completos desconocidos el uno para el otro. Es raro. ¿No te pasa a ti? ¿Quién eres para mi? ¿Nadie? 
 No se a qué dirección enviar esta carta, no se a quien llegará o si entenderá el idioma en el que está escrita, pero hoy me puse delante de una chica, que es en parte un reflejo de mi misma, y de pie, frente a ella, nos escuchamos la una a la otra, para fundirnos en un abrazo. Contaba una historia parecida a la mía, a la que yo tuve un día. Ella también tenía sentimientos encontrados. Dos personas, distintas y parecidas al mismo tiempo, ella y yo, reflejadas la una en la otra, y con el deseo de que todo fuese distinto, o de quizás, poder empezar de nuevo ciertas cosas. Esta carta a Nadie la escribo para callar a mi cabeza, para poder seguir adelante, pensando en que quizás te pasó lo mismo. O a ti. O a ti también. Si esta carta la llega a leer realmente alguien, disculpe si el remitente no aparece, pero es mejor así.
Con Cariño.
La Niña de Gris.

Soy surrealista. Yo misma.
Hasta que no lo he escrito, no ha salido de mi cabeza.
Espero que dejen de amartillearme tantos pensamientos.
El día de hoy ha sido raro, pero bonito.
Gracias a La Niña de Rojo.
Cambio y Corto.

(Entrada publicada el 5 de Marzo de 2013 a las 21:44)

domingo, 17 de febrero de 2013

#80 Reyes del Círculo Polar



Tú ya estarás durmiendo, y yo te he dicho hace unos minutos que iba a seguir tu idea. Estoy muy cansada, pero estar metida en la cama metida entre mantas, sin tenerte a mi lado, hace que este pequeño colchón se vuelva inmenso al buscarte desesperadamente y no encontrarte hace que no pueda conciliar el sueño. No me gusta dormir sin ti. No me gusta despertarme y ver que no estás junto a mi, que no puedo acortar la distancia de la noche y abrazarte fuertemente y jugar bajo las sábanas. No me gusta no encontrar tu sonrisa a modo de "buenos días". No me gusta no tenerte.

El tiempo se para cuando estoy contigo, y todo acontece a una velocidad distinta. Los sonidos se ven amortiguados según me mires, o intensificados según me beses. Todo cambia. El color del cielo, el olor de los árboles, el canto de las gaviotas. Todo es distinto cuando me coges de la mano y en la noche, en un coche, solos los dos, comenzamos a hablar y hablar sin parar, y pasamos horas sin que nada nos interrumpa. Sólo estamos tú y yo en una pequeña lata con ruedas. Hacerte el amor, que me lo hagas a mi, que el amor nos haga a ambos, y nos recoja en sus brazos, y nosotros gustosos le demos nuestro aliento. Cocinar para ti y que vengas y te metas conmigo, que me abraces por la espalda y me distraigas. Acurrucarnos entre las mantas y un sofá y criticar todo lo que echan en la televisión hasta caer rendidos de risas. Que me despiertes asustado porque creas que tengo una pesadilla, porque velas por mi, despierta o dormida, mi pequeño ángel guardián. Besarnos entre los árboles, saltar verjas y reír asustando a los pájaros. Poder cogerte de la mano para ayudarnos mutuamente cuando caminamos por terrenos un poco más difícil. De forma literal y metafórica. Que yo llore por una película tristemente real, y tú me beses consolando a esta melancólica llorona sin remedio. Escucharte reír. Creo que es mi pasatiempo favorito: tu risa. 

No puedo describir todo lo que vivimos juntos, todo lo que sentimos o lo que yo pienso, porque es difícil plasmarlo en palabras inventadas. Simplemente, quiero que intentes imaginar lo mucho que te amo. Cómo realmente quiero cogerte la mano mientras tú me guías por un camino que emprendimos hace ya un tiempo juntos. Cómo quiero seguir cazando contigo los últimos rayos de luz del día, y cómo en la cima del mundo, abrazada a ti, con las manos frías y el corazón rebosante de amor, quiero seguir escribiendo una historia juntos. No quiero pensar en cuánto durará, ni qué será de nosotros. Quiero vivir contigo todo lo que pueda, lo que podamos los dos. Quiero ser feliz contigo, como lo soy ahora, como cada día lo soy un poquito más. Quiero seguir forjando contigo un amor sincero, real, seguir superando contigo problemas y diferencias, quiero seguir escuchando tus historias, y desear que no te canses de mis días malos, que a veces son demasiados. Quiero quererte hasta que mis huesos no puedan más. Te quiero a ti en un lugar en el que siempre sea atardecer. Ser reyes del Círculo Polar. Imaginar contigo aventuras y soñar con que podemos hacerlas realidad.

"No importa donde me lleve el camino y no me importa cuánto dure el viaje, 
si Tú estás conmigo"

lunes, 28 de enero de 2013

#79 Imaginate conmigo

Imagino una vida contigo. Imagino que saco las llaves de mi bolso y que abro una puerta mucho más vieja que sumando nuestras dos vidas. Imagino que la abro, que suspiro, sonrío, cierro la puerta tras de mí, me apoyo en ella, y cierro los ojos al pensar "por fin en casa".

Tú estarías ya en casa, desquiciado con algún tipo de problema informático que no logras solucionar, o quizás estarás cocinando algo rico, y me recibirás a mi cuando llegue de un duro día en el centro, trabajando duro con los niños. Quizás sea yo la que te reciba a ti mientras te avasallo entusiasmada nada más te veo entrar por la puerta con los resultados de un último estudio que acabo de descubrir. O quizás sea yo la que esté cocinando, y tú te acerques por detrás, me abrazarás y me darás un beso de bienvenida.

Es pequeña, la casa, me refiero. Tiene una cocina con lo básico, un pequeño frigorífico y una pequeña mesita de madera con dos sillas. Quizás pueda imaginar que hay alguna florecilla en un vaso. El salón también sería pequeño, pero tendría unos colores tan cálidos que parecería el lugar más acogedor del mundo. Hay un sofá, con mantas y un par de cojines destartalados. Una pequeña mesita de té. A mi imaginación le cuesta ver un televisor, pero nada más recuerdo lo bien que se está tirada abrazándote viendo cualquier chorrada, aparece de repente frente al sofá. Hay un par de sillas plegadas, para cuando vengan los amigos, y de vez en cuando, la familia, a reñirnos de lo desordenado que tenemos todo. Hay una mesa un poco más grande, que usamos para cualquier cosa. Un pequeño baño se abre paso en un estrechamiento de la casa que no se si puede llamarse "pasillo", y en él hay restos de cera derretida de las velas quemadas de alguno de nuestros baños juntos. Y la habitación. Nuestro dormitorio, con una cama mullida, quizás alguna mesita y una ventana por la que entra la luz del Sol, celosa de nosotros, cada mañana.

Imagino una vida contigo. Y cada vez se me hace más fácil.
Imagino que ya no queda a penas tiempo para que eso suceda, y que dentro de nada iremos por la ciudad viendo pisos de alquiler, intentando esquivar a los timadores, mientras nosotros soñamos nuestra vida juntos.

miércoles, 2 de enero de 2013

#78 Pirata de recuerdos

No sé por qué siempre he sentido una fascinación especial por todo lo existente antes de que yo naciera.
Las fotos de mis antepasados, los cómics y libros de cuando mi padre era pequeño, los juguetes de mis familiares, los muebles de mis abuelos, los frasquitos de perfume de mis abuelas y sus joyas, la ropa de mi madre, los discos de vinilo de la adolescencia de mis padres, los electrodomésticos destartalados pero que seguían funcionando, o las máquinas de escribir de mis tíos y las máquinas de coser de mis tías. Siempre he sentido una fascinación desmesurada por todo lo que correspondía a una época que yo no he vivido, y siempre he mirado con los ojos de un pirata que descubre un tesoro cada objeto perdido en el tiempo.

No sé la razón de esta fascinación, ni mi obsesión por guardar recuerdos. Desde que aprendí a escribir en el colegio siempre he acostumbrado a escribir en diarios y cuadernos, que aún hoy conservo, junto con agendas llenas de dibujos y anotaciones diversas que a veces me cuesta recordar a qué se referían en su momento. Tengo cajas enormes llenas de cualquier recuerdo, de cualquier objeto, trozo de papel, flor seca o fotografía de muchos de los momentos importantes de mi vida, y mi intención es seguir acumulando recuerdos de tantas cosas que en un momento u otro han significado algo importante para mí o ha marcado un acontecimiento señalado en mi vida. El cine clásico, en blanco y negro, incluso el mudo, me parece fascinante. Acostumbro a llevar siempre un cuaderno conmigo y escribir cualquier pensamiento en él. Sobretodo cuando viajo me es muy importante escribir. A la hora de dibujar, no se manejarme de otra forma si no es con lápices de colores. No tengo ni la menor idea de cómo se usa Photoshop (aunque me gustaría aprender), ni una tableta gráfica. Para mi sentir el contacto físico con lo que te gusta hacer es muy importante.

Siempre he mirado con desconfianza cualquier aparato demasiado novedoso, considerándolo frío y lejano. Sin embargo, no concibo mi día a día sin un teléfono móvil, un portátil, un reproductor de música, y muy recientemente, un e-book. Debo avanzar con mi tiempo, y adaptarme a lo que la sociedad me exige, sino me convertiría en un objeto del pasado y sólo resultaría útil a aquellos nostálgicos como yo que siempre suspiramos al mirar más atrás de lo que nuestra mente podría permitirnos. Lo del e-book ha sido un paso importante. Me he pasado más de un año debatiendo conmigo misma sobre los pros y los contras de leer en un soporte electrónico, y aunque me mantenga firmemente en mi opinión de que un libro de papel ha sido, es y será siempre la mejor opción, mi economía no me permite gastar el dinero en todos los libros que me gustaría leer. Llevo años haciendo uso de las bibliotecas públicas, y he comprado libros a precios increíblemente bajos, pero aún así, a la larga es un desembolso considerable. Luego está el hecho de que muchos de los libros que suelo leer son demasiado pesados para llevarlos todo el día en el bolso o leerlos en el autobús, como suelo hacer. Así que sintiéndolo mucho, mi parte nostálgica ha tenido que resignarse y caer en el mundo del e-reader, siendo muy consciente y prometiéndome a mí misma, que siempre que se produzca un flechazo con un libro, deberá tener un lugar en mi estantería.

A pesar de mi desconfianza inicial a muchos avances tecnológicos, en muchas ocasiones me encuentro sorprendida ante tantas posibilidades que nos brindan estos avances y debo admitir su increíble ingenio y belleza. Sin embargo, mi amor por las antigüedades es mucho más fuerte y primigenio. Como he dicho, me gustan las antigüedades de todo tipo, pero especialmente la fotografía merece un lugar destacado. Las fotografías analógicos, sean de la época que sean, y hechas con la cámara que sea, me parecen unas de las más bellas obras de arte. La luz, los contrastes, los defectos, y las irregularidades de la fotografía analógica, hacen que ésta sea única. Cuando descubrí (ilusa e inocente de mí) que aún se seguían haciendo fotografías con estas cámaras mi impulso fue tener yo una propia y disparar a cualquier lugar para dejarlo atrapado en el tiempo, como un genio en una botella. Lo más barato y primario era adquirir una cámara Lomográfica, que sin ser profesional, permitía y permite hacer unas bonitas fotos analógicas y experimentar con ellas. Así llegó mi Diana Mini azul. Con ella he disfrutado y disfruto de muy buenos momentos, y la emoción al ver las fotos tras el revelado es difícil expresar con palabras (aunque a veces tiene algunos inconvenientes y presenta algunos problemas). Espero algún día poder hacer fotos con una cámara analógica de verdad, una Zenit o una Konica, o una maravillosa Canon AE-1, y sentir un poco más de libertad con éstas, pues las toy-cameras como la mía no disponen de muchas posibilidades a la hora de experimentar como a mí me gustaría.


Hablando de la música, aquellos que de verdad la amen me entenderán cuando digo que el sonido distorsionado de los vinilos dota de magia e intimidad a cualquier grupo de música. En mi casa cuento con algunos de The Doors, The Jimi Hendrix Experiencie, The Beatles, The Rolling Stone, The Who, etc., pero propios sólo tengo uno, que me regaló Él hace más de un año: el Grace, de Jeff Buckley. Sentarte en el sillón del salón, poner el tocadiscos, y escuchar el crujido de cada pasada de la aguja en el vinilo mientras suena la voz de uno de tus cantantes predilectos es orgásmico.

Y hace poco caí en la cuenta, mientras tuve que dirigir con unas compañeras un grupo focal, o hacía algunas entrevistas, que me sería muy útil una grabadora. Se que en la actualidad venden unas muy modernas que permite procesar las grabaciones en el ordenador, pero cómo os imaginaréis, yo no estaba pensando en nada parecido. Se me ocurrió la idea de conseguir una grabadora de voz analógica, de esas de cassettes como salen en las películas de detectives. Le comenté la idea a mis compañeras más cercanas y a todas les pareció una idea genial mientras sonreían divertidas. Mi profesora de investigación me dijo divertida que era una purista. La idea surgió hace un par de meses, y el hecho de estar viendo Twin Peaks sólo ayudaba a afianzar mi idea de tener una grabadora a la que hablarle. Me sería útil cómo psicóloga  y también cómo persona curiosa que soy. Y hoy, mientras buscaba un CD virgen en uno de los cajones del escritorio de la salita, vislumbré entre montones de papeles, en el fondo de uno de esos cajones que casi nunca se abren, una funda de piel negra con el logotipo de Sanyo. Cuando la cogí no podía creerlo ¡era una grabadora de voz! ¡Antigüa! ¡En perfecto estado! Me repito en que sólo un pirata que acaba de encontrar un tesoro podría entender la emoción que sentí cuando la vi. En seguida me puse a trastear con ella, y a comprobar que sólo necesitaba un par de pilas nuevas y un mini-cassette en el que grabar.



Ya veía, y escuchaba en analógico...
Ahora, podré preservar vuestras palabras, el sonido del mar, el cantar de los pájaros, el murmurar de un río en una cinta y guardarla en una de mis grandes cajas de recuerdos.

¡Tesoro encontrado!


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